Si estás pensando en cuáles son los pasos para digitalizar una empresa; en este post te vamos a ayudar con algunas herramientas y consejos para introducir tu pyme en la transformación digital.

La digitalización de una empresa consiste en la utilización de las nuevas tecnologías para hacer los procesos de trabajo más eficientes y facilitar el desarrollo de tareas. También podremos automatizar muchos procedimientos, lo que nos servirá para reducir el tiempo en ciertas acciones que pueden llegar a ser muy complicadas. Estos importantes beneficios repercuten en el ahorro de costes y tiempo en una compañía, lo cual deja claro por qué digitalizar una empresa.

La resistencia al cambio y la falta de formación en nuevas tecnologías hacen que muchas empresas aún no tengan un plan de digitalización. Sin embargo, según el II Estudio Smart Industry 4.0 de Everis y el Observatorio de la Industria 4.0, ocho de cada diez empresas industriales ya tienen planes para digitalizar sus empresas.

Claves para digitalizar una empresa

Para comenzar el proceso de digitalización la empresa debe analizar cuál es su situación actual y qué procesos necesita digitalizar, ya que dependiendo de sus objetivos podrá establecer las herramientas que son necesarias y elegir a los proveedores adecuados.

Entre los objetivos de una pyme se pueden encontrar el impulso de las ventas, la mejora de productividad y un mayor ahorro y control. Todo ello se puede conseguir al digitalizar una empresa, ya que existen técnicas y herramientas de marketing online que facilitan los canales de venta a través del comercio electrónico.

Además, con los nuevos procesos de telecomunicaciones y gracias a la telefonía VoIP – llamadas a través de internet – la compañía podrá mejorar y agilizar su servicio de atención al cliente.

digitalizar una empresa 2020

Cómo digitalizar una empresa

Teniendo en cuenta el decálogo que propone la Cámara de Comercio de España sobre cómo digitalizar una empresa, podemos encontrar los siguientes puntos:

  1. Conectividad de banda ancha fija y móvil que garantice la conexión de calidad con clientes, proveedores, administraciones públicas y aplicaciones. En este punto, las empresas españolas aprueban de forma sobresaliente ya que el 93,3% de ellas con más de 10 empleados tienen conexión a internet y banda ancha fija.
  2. Plataformas de gestión inteligente de contactos multicanal (CRM), que permitan responder a las expectativas de un cliente cada vez más digital.
  3. Aplicaciones digitales de gestión y ofimática, accesibles desde cualquier dispositivo, que integren la información en tiempo real, automaticen las gestiones y permitan la facturación electrónica.
  4. Puestos de trabajo digitales con fuerte componente de movilidad para garantizar eficiencias y reducir tiempos muertos.
  5. Aplicaciones de copias de seguridad en la nube para garantizar la recuperación ante ataques y desastres. Según sea su actividad y su necesidad, pueden plantear migrar los servidores a la nube.
  6. Páginas webs y tiendas online para ampliar el foco comercial, fortalecer las relaciones digitales con los clientes y vender más.
  7. Servicios y dispositivos para digitalizar los locales y demás puntos de contacto físico con el cliente, maximizando su conocimiento y la personalización de la atención y oferta comercial.
  8. Aplicaciones de seguridad básicas para la limpieza de correo electrónico, la protección de la información y de la red, así como tener una navegación web segura.
  9. Plataformas IoT para reducir costes en actividades como la recogida automática de información, la atención de dispositivos distribuidos geográficamente, la gestión de flotas o la videovigilancia.
  10. Servicios de Business Intelligence (BI) o BigData para mejorar la gestión incorporando técnicas que transforman los datos recopilados en todos los procesos en información relevante para la gestión y la evolución del modelo de negocio.

Todos estos cambios son necesarios para aumentar la competencia de un negocio y ser más eficiente, por lo que digitalizar una empresa no es una opción sino un requisito para asegurar la supervivencia y el progreso de una compañía.